NOM, 30 años de evolución en seguridad electrónica para tu hogar

Desde la década de los años 1990, el mundo de la tecnología y sus aplicaciones en los productos electrónicos han dado un gran paso adelante. A esa misma velocidad avanzan las normas y regulaciones que evalúan el nivel de seguridad de los artículos que se ofrecen en el mercado.

Al cierre del siglo XX, la transición de México hacia las tecnologías de manufactura digital empezó a tomar forma. La expansión de la tecnología en esta época se enfocó primordialmente en la producción y comercialización de computadoras personales y sistemas de audio y video. Asimismo, la proliferación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) en 1994 jugó un papel fundamental en el impulso a la industrialización mexicana de este sector.

Para proteger a los consumidores, la entonces Secretaría de Comercio y Fomento Industrial (SECOFI) desarrolló y puso en vigor la Norma Oficial Mexicana

NOM-001-SCFI-1993
Aparatos electrónicos – aparatos electrónicos de uso doméstico alimentados por diferentes fuentes de energía eléctrica – requisitos de seguridad y métodos de prueba para la aprobación de tipo

Esta norma exigía que las empresas fabricantes, comercializadoras e importadoras establecía que los productos electrónicos que comercializaran en México, contaran con los requisitos de seguridad que deben cumplir por diseño y construcción, para  prevenir y eliminar los siguientes riesgos:

  • Descargas eléctricas provocadas por fugas de corriente eléctrica o descargas entre los aparatos y el cuerpo humano
  • Quemaduras del cuerpo humano provocadas por contactos accidentales o voluntarios con partes accesibles sobrecalentadas
  • Daños corporales y afectaciones materiales provocados por la inestabilidad mecánica de los aparatos y/o por el funcionamiento de sus partes móviles
  • Daños corporales y afectaciones materiales por fuegos e incendios originados por los aparatos durante el funcionamiento
  • Consecuencias patológicas y genéticas de la exposición del cuerpo humano a dosis excesivas de radiaciones ionizantes emitidas durante el funcionamiento de los aparatos que incluyan circuitos con potenciales iguales o superiores a 16 kV (cresta).

Esta regulación permitió garantizar las condiciones de seguridad del mercado para las siguientes dos décadas, en que la democratización del Internet propició un enorme salto en la demanda y producción de productos electrónicos orientados a la conectividad.

Con el surgimiento de los primeros modelos de teléfonos celulares, las agendas digitales, se popularizan los computadores portátiles, que serían la puerta de entrada al mercado de nuevos dispositivos que incorporaban tecnologías emergentes.

Ahora los smartphones y las tabletas son omnipresentes y las televisiones son entidades inteligentes gracias al Internet. La adopción de tecnologías como el Internet de las Cosas (IoT) y la Inteligencia Artificial ha revolucionado la industria de los productos electrónicos en México.

En medio de este auge tecnológico, las Normas Oficiales Mexicanas (NOM) proporcionan estándares de calidad y seguridad que garantizan el buen funcionamiento y la durabilidad de estos productos.

Muestra de ello es que los consumidores mexicanos cuentan con la protección que ofrece la

NOM-001-SCFI-2018
Aparatos electrónicos-Requisitos de seguridad y métodos de prueba

 Esta NOM se modernizó para atender los nuevos desafíos en seguridad física con una nueva característica con un alcance más avanzado en temas de prevención:

  1. Prevención ante descuidos. Esta NOM actualizada va un paso más adelante en materia de prevención, ya que protege al consumidor incluso cuando no se cumplen las instrucciones:

“la ausencia de riesgo de daño inaceptable, en función de las propiedades de uso de los equipos, previendo el mal uso razonablemente previsible, cuando su instalación, conservación y uso, correspondan a la finalidad a que estén destinados”

Es decir, ahora los diseñadores y fabricantes de productos no sólo deben desarrollar productos que no dañen a los consumidores en su operación normal, sino que deben desarrollarlos considerando que podría haber descuidos o un mal uso del aparato y que, ni siquiera entonces, le genere un daño a su integridad física.

  1. Protección contra efectos biológicos y químicos. Ahora la NOM ha ampliado la protección de los usuarios en estos dos elementos específicos.

En lo que se refiere a los efectos biológicos se refieren al esfuerzo que realizan los seres vivos para controlar la energía que han absorbido, como consecuencia de la interacción con alguna radiación ionizante, emitida por este tipo de dispositivos, por lo que se pone un máximo en las emisiones de radiación.

Mientras que para los efectos químicos, es fundamental que entendamos que algunas de las sustancias químicas presentes en los productos electrónicos son tóxicas; hablamos de metales pesados, retardadores de llama, agentes antiestáticos o ablandadores plásticos. Sin embargo, la pregunta clave es: ¿se expone el usuario a estas sustancias?

Por ejemplo, la NOM-001-SCFI-2018 busca confirmar que existe el mínimo riesgo de que la piel de un usuario de un Smartphone pueda entrar en contacto con las sustancias químicas que integran su placa de circuito.

Si te interesa conocer más sobre nuestro alcance de NYCE como Organismo de Certificación de Producto en temas de seguridad, te compartimos nuestra página web.

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En breve seguiremos compartiendo nuevos contenidos en materia de seguridad y productos electrónicos.

2024-02-02T17:34:19-06:00febrero 2nd, 2024|Blog NYCE, Enero|

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