comunicado prensa

La Razón de México
Autor. Ángeles Aguilar
Columna. Punto y aparte
Página. 23
30 de enero de 2017
NYCE más en normas turísticas y va por todo en AL

Prueba del ácido En un mar de ofertas, el consumidor requiere ciertas garantías para confiar en la efectividad y seguridad de un producto. De ahí la importancia de las normas que emiten las autoridades.

En este ramo hay de todo, desde normas para el voltaje eléctrico, hasta reglas de etiquetado y protección de datos. Actualmente en México existen cerca de 5 mil 500 normas, de las cuales apenas 8% son reglas obligatorias y sólo la mitad son debidamente vigiladas para su cumplimiento. Así que puros espejitos Inspector gadget En este contexto, algunas empresas empujan por una mayor cultura de certificaciones. Tal es el caso de NYCE que encabeza Carlos Pérez Munguía y es la líder en el país con 45% de los sellos para productos eléctricos, TICs y telecomunicaciones. De igual forma, esa empresa representa también 11% de los distintivos para el sector turístico y 8% de los del ramo médico. El año pasado emitió cerca de 30 mil documentos de aval y contribuyó de forma activa en la creación de normas de eficiencia energética y protección de datos.

Sin embargo, Pérez Munguía hace ver que la incipiente infraestructura de inspección acota el avance de las certificaciones. Por ejemplo, apenas 11 de las 4 millones de empresas que operan en el país, cuentan con un papel que garantice su correcto uso y resguardo de datos personales Papelito habla Además desde el año pasado la fortaleza del dólar y los recortes presupuéstales en programas de tecnología como Prosoft, derivaron en una baja en el volumen de certificaciones. Para contrarrestar el mal clima, en 2016 NYCE se hizo de empresas relevantes en materia de laboratorios y sellos como SIGE y CNPC con lo que logró salir tablas. Sin embargo, en este año el menoscabo en la confianza del consumidor y en las exportaciones podría derivar en una baja del 2% en los sellos de material eléctrico y electrónico. Es por ello que NYCE ya prepara un plan emergente.

Para ello la empresa podría ahondar sus capacidades en materia de certificaciones turísticas. Actualmente, otorga el Distintivo H que garantiza el correcto uso de los alimentos en restaurantes turísticos, pero ya se encuentra en pláticas con la Secretaria de Turismo de Enrique de la Madrid para implementar certificaciones para la infraestructura de campamentos y la estandarización de los contratos de prestaciones de servicios turísticos. Asimismo buscará oportunidades en el ámbito de estufas de gas y productos lácteos y ampliará su presencia en el orbe. Ya desde hace unos años esta empresa aterrizó en China y en este 2017 podría recibir el visto bueno de las autoridades de Ecuador, Costa Rica, Perú y Chile para arrancar operaciones allá. Con todo lo anterior la gigante en materia de estándares de calidad anticipa mantenerse a flote en este obscuro 2017.

 

 

 

Excélsior
Sección. Dinero
Columna. El Contador
Página. 3
30 de enero de 2017
http://www.dineroenimagen.com/2017-01-30/82982

 

III. El organismo NYCE, que lleva Carlos Pérez, supera ya las diez certificaciones en materia de protección de datos personales, esto al ser el primero en recibir el aval por parte del Inai, de Ximena Puente, para supervisar el cumplimiento de empresas e instituciones en cuanto a la Ley Federal de Protección de Datos Personales en Posesión de Particulares. Hablamos de firmas de la talla de Telefónica, de Carlos Morales Paulín; Toka Internacional, de Hugo Villanueva; Mainbit, de José Antonio Sánchez; y Grupo Rom, de Antonio Lorenzo, entre otras, mismas que garantizan la implementación de esquemas de seguridad para el uso y protección de nuestros datos personales

 

 

Forbes
Sección. Red Forbes
Autor. Hiroshi Takahashi
Rateros de identidades, o mi otro yo
http://www.forbes.com.mx/rateros-de-identidades-o-mi-otro-yo/#gs.cDBOJZs

 

Yo tengo un problema con mis bancos, para los amables cajeros, nunca soy yo el titular de la cuenta o cuentas. Me dicen que mi firma no se parece, que mi foto no se parece y que haga lo que haga, no puedo realizar operaciones con algún humano disponible, porque nunca soy yo el dueño del dinero.

Eso me ha llevado a utilizar todo el tiempo cajeros automáticos y a agradecer que la firma electrónica y las transferencias vía internet mitiguen mi molestia. Lo cierto es que los bancos son un blanco fácil para los que, de verdad, quieren robar identidades y engañar a esos cajeros que, quedan mal con los clientes verdaderos, y los falsos, los engañan fácilmente…

Mi otro yo probablemente tenga más suerte en usar mi identidad que yo, pues por lo pronto, no tengo ganas de ir a tramitar una nueva credencial de elector o entregar muchas cartas a HSBC o BBVA Bancomer para que entiendan que el que abrió la cuenta, el crédito hipotecario y el que les paga y usa sus servicios realmente soy yo carajo.

Todo lo recuerdo porque este fin de semana (28 de enero) se conmemoró el Día Internacional de la Protección de Datos Personales, iniciativa originada en Europa hace más de tres décadas, y que es señalada como un parteaguas para que empresas, instituciones financieras y organismos gubernamentales garanticen las mejores prácticas de protección de la identidad de los usuarios.

Y vaya que el tema es importante para nosotros, basta recordar que México ocupa el octavo lugar a nivel mundial en el delito de robo de identidad, mismo que se da por pérdida de documentos en un 67% de los casos, y robo de carteras en un 63%, esto de acuerdo con datos del Banco de México, que aún preside Agustín Carstens.

Si tomamos en cuenta solamente los métodos tradicionales, pues los hackers han logrado hacer del robo de identidad y las bases de datos un negocio millonario, que a más de una empresa ha afectado con pérdidas millonarias y una erosión en la confianza de sus clientes que no tiene precio.

Por su parte, la PGR, al mando de Raúl Cervantes, identifica que el delito de robo de identidad se usa entre otras cosas para abrir cuentas de crédito, contratar seguros de vida, realizar compras, e incluso, para cobrar de seguros de salud, vida y pensiones, razones por las que en México se trabaja en alcanzar la consolidación de herramientas jurídicas y tecnológicas de protección a los ciudadanos, similares a las de Europa.

Así, a la fecha se cuenta con logros importantes en la materia, tal es el caso de la Ley Federal de Protección de Datos Personales en Posesión de Particulares (LFPDPPP); además de que el INAI, de Ximena Puente, analiza sumar a México como país firmante al Convenio del Consejo de Europa, que precisamente trata sobre la protección de datos personales.

En ese sentido, el organismo NYCE, que preside Gerardo Hernández y dirige Carlos Pérez, mismo que fue el primer avalado por la Entidad Mexicana de Acreditación (EMA), de Jesús Cabrera, y por el mismo INAI, trabaja a marchas forzadas para que empresas del ramo de las tecnologías de la información, financieras, aseguradoras y de telecomunicaciones, entre otros sectores, logren la certificación en materia de protección de datos.

Hablamos de firmas del tamaño de Telefónica, de Francisco Gil Díaz; Compartamos Banco, empresa de Gentera, que dirige Manuel de la Fuente; Toka Internacional, de Hugo Villanueva; Mainbit, de José Antonio Sánchez; y Grupo Rom, de Antonio Lorenzo, entre otras, las cuales cuentan ya con la certificación en la materia.

Así, y a pesar del difícil contexto económico por el que atravesamos, se espera que este año se registre un crecimiento exponencial en cuanto al cumplimiento de la certificación NYCE-CPDP-09, lo que garantizará a los millones de mexicanos la correcta implementación de mecanismos y esquemas de seguridad para el uso, resguardo y protección de nuestros datos personales.

Lo cierto es que eso no lo puede garantizar hoy casi nadie, en medio de tantas herramientas tecnológicas y tan poca educación de los usuarios, que regalan toda su vida a través de aplicaciones como Facebook o Twitter, en busca de amor, aceptación o simplemente por ignorar los riesgos que conlleva estar pegados al celular y meterlo a lugares confidenciales. O de empleados bancarios que venden al mejor postor las bases de datos o las comparten con otras empresas, para que a las ocho de la mañana de cualquier domingo te llamen para que contrates una nueva tarjeta de crédito de un banco que nos has pisado, solamente diciendo que sí. Yo sacaría una, pero luego me acuerdo de que al final los humanos del banco me harán casi un examen y varias entrevistas para demostrar que el que dice ser yo, soy yo. Y casi nunca me creen.